Las organizaciones como redes de conversación

Hay una idea que me resulta muy potente y que uso como punto de partida cada vez que trabajo con equipos: y es entender a las organizaciones como redes de conversaciones.

Todo lo que hacemos, lo hacemos conversando con otros. Lo que finalmente une a las personas para que trabajen juntas no es solo la estructura, sino lo que se dice, lo que se acuerda, lo que se promete… y también lo que se evita.

Un profesor, hace poco, usó una metáfora que me gustó. Decía algo como: la estructura de una organización es como la madera de una silla. Está ahí, sostiene, le da forma.

Pero lo que realmente la mantiene unida —lo que hace que no se desarme— son las uniones: los tornillos, el pegamento. Eso son las conversaciones.

Porque una organización puede tener organigramas claros, roles definidos y formas de trabajar establecidas, pero si no hay conversaciones que los sostengan, en la práctica, nada termina de encajar.

Incluso los estatutos, las normas, los procesos, son conversaciones cristalizadas. Cosas que en algún momento alguien dijo, acordó o dejó sin decir, y que hoy siguen operando.

Si miramos las organizaciones desde este lugar, muchos de los problemas que aparecen en los equipos dejan de ser “problemas de personas” y pasan a ser problemas en cómo estamos conversando.

Y acá hay algo que escuchamos mucho: “es un problema de comunicación”.

Ahora, ¿de qué estamos hablando realmente cuando decimos eso?

¿Dónde está el problema? ¿Y cuál es, en todo esto, el rol del líder?

Porque si no logramos desmenuzar eso, bajar a tierra de qué tipo de conversación estamos hablando, el problema queda en algo muy grande, general… y así es muy difícil intervenir.

En las próximas entregas vamos a ir desarmando esto. No en abstracto, sino mirando conversaciones concretas: las que ordenan el trabajo, las que construyen sentido, las que coordinan, las que generan ruido, las que se evitan.

La idea es poder bajar de ese “problema de comunicación” tan general a algo mucho más específico: entender qué conversación está faltando, cuál está fallando y qué podemos hacer distinto; encontrar esas conversaciones que hacen – o rompen-el liderazgo.

Cada entrega aborda un tipo de conversación distinto: podés leerlas por separado, pero la fuerza aparece cuando las ves juntas, como trama, como red.

Para entrar en calor, si hoy tuvieras que responder esta pregunta, qué dirías: ¿Qué conversación está pendiente en tu equipo?