El líder y su conversación interna

En la entrega anterior hablábamos de la importancia de poner foco y conciencia sobre cómo estamos conversando. Pero tal vez la pregunta ahora sea: foco… ¿sobre qué?

Muchas veces creemos que poner foco es solamente mirar lo que pasa afuera: el problema, el conflicto, el equipo, la operación. Y claro que todo eso es importante. El tema es que, en el medio de todo eso, pocas veces frenamos para registrar desde dónde estamos entrando nosotros a una conversación.

Venimos acelerados. Saltamos de reunión en reunión, respondemos mientras pensamos otra cosa y muchas veces incluso contestamos antes de terminar de entender. No es solo velocidad, es entender cuando entramos en automático y dejamos de ver desde qué lugar estamos hablando.

Porque muchas veces creemos que estamos conversando sobre lo que pasa, cuando en realidad estamos conversando desde lo que nos pasa.

Hablamos desde el cansancio, desde una idea ya armada, desde la necesidad de resolver rápido o desde la sensación de que otra vez estamos en el mismo lugar.

Y eso se nota. Se filtra en el tono, en cómo preguntamos, en cuánto estamos dispuestos a escuchar, en la paciencia que tenemos o en las conclusiones a las que llegamos demasiado rápido.

No hablo de bajar el ritmo ni de tomarnos un retiro, Hablo de generar un pequeño espacio para poder mirarnos antes de reaccionar.

¿Qué me está pasando con esto? ¿Qué estoy interpretando? ¿Estoy realmente escuchando o ya decidí lo que pienso?  ¿Necesito hablarlo con alguien para ordenar mejor lo que me pasa?

Y acá quiero hacer un doble click: no siempre podemos ordenar solos.

A veces también necesitamos conversaciones que nos ayuden a pensar, que nos devuelvan otra mirada, que nos interpelen o simplemente nos ayuden a poner en palabras algo que todavía está confuso.

Lo emocional también aparece en todo esto, aunque no lo nombremos. Y probablemente más adelante le dediquemos una entrega completa. Pero alcanza con decir algo simple: lo que nos pasa, de alguna manera, termina entrando en nuestras conversaciones.

Para llevarte hoy:  ¿Desde qué lugar estás entrando a las conversaciones más importantes que tenés hoy?